Vins Aviñó Bodega Vilanova i la Geltrú Barcelona

Vins Aviñó :: Aula de Cata

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RESUMEN DEL TALLER DE MARIDAJE CON CHOCOLATE

El pasado sábado 17 de marzo, en nuestra aula de cata de Vilanova y la Geltrú, celebramos un taller de maridaje con chocolate. El objetivo era doble: por un lado descubrir cómo podía cambiar la percepción gustativa antes y después del chocolate, por un lado, y decidir cuál era la mejor combinación, por otro.

El chocolate elegido fue el Simón Coll, con un 70% de cacao y un 30% de frutos secos. El procedimiento era muy sencillo: en primer lugar se probaba el vino o licor, a continuación el chocolate, y después se repetía el vino o licor en cuestión.

Abre la ronda el Freixenet Malvasia. Un espumoso especialmente indicado para dulces, hecho con Malvasía de Sitges que previamente ha tenido paso en barrica. Tiene unas notas ajerezadas muy identificables. Curiosamente, después probar el chocolate, estas notas se pierden pero mantiene una acidez agradable que deja la boca muy limpia.

El segundo fue el Oporto Dow s Tawny. Se trata de un vino fortificado (es decir, que la fermentación es parada con alcohol) que, a diferencia de los oportos "ruby", ha tenido una crianza oxidativa en barrica y que finalmente es embotellado en mezcla de diversas edades (2 como mínimo). En este caso, la mayoría de los asistentes expusieron que el chocolate "mataba el vino". Sin embargo, había discrepancia respecto al alcohol: algunos en notaban más y otras menos.

Seguidamente probado la Mistela Negra Lágrimas de Otoño. Esta sigue un sistema similar al del Oporto, pero en este caso se elabora con Garnacha sobremadurada procedente die viñas viejas. En nariz se encontraban unas marcadas notas de cereza, aumentada en boca por su dulzura. Después de probar el chocolate la dulzura quedaba equilibrada.

El cuarto de los vinos fue un Pedro Ximénez: el Tauromaquia. La uva pasificada seca al sol antes de fermentarlo, y posteriormente se envejece en barrica y se mezclan diferentes edades (sistema de "soleras" y "criaderas"). En este caso concreto, entre 6 y 9 años de envejecimiento. Lo más untuoso de todos los que se probaron, "como una pasa" fue uno de los comentarios más escuchados. En nariz se encontraban notas de cacao, café y orejones, entre otros. Como en el caso de la Mistela, parte de la dulzura y sutilezas se perdían tras el chocolate.

Seguidamente, salto al mundo de los destilados. La opción elegida fue el whisky Glenlivet Founder s Reserve. Un "single malt" con notas cítricas y de pastelería en nariz, y con un cuerpo bastante ligero, aunque con un alcohol inicial marcado por su poco tiempo en barrica. Este último punto, generaba una asimetría de texturas muy interesante con el chocolate, aunque no todo el mundo lo vio igual.

Y como "bonus track", entró en escena un Palo Cortado, de la zona de Montilla-Moriles. Este tenía notas de frutos secos en la nariz, un punto oxidado y con una combinación de amargor y acidez que daban un contrapunto a la voluptuosidad del chocolate.